Para vivir la Naturaleza y disfrutar de lo que nos rodea no son necesarios ni mucho equipo, ni una excelente forma física. Dar unos tranquilos paseos por las inmediaciones de la parroquia, es una actividad agradable que te sorprende con esas pequeñas cosas, en cuanto aprendes a mirar con ojos curiosos todo lo que te sale al paso.
Este es el caso de las orquídeas silvestres que, ya bien pronto en la primavera, empiezan a pintar los prados y caminos con sus llamativos colores. Tenemos la suerte de contar con pastos abonados naturalmente y sin aditamentos dañinos para el hongo sobre el que parasitan las semillas de estas flores. En cuanto se utilizan abonos químicos, las orquídeas simplemente desaparecen. Son plantas perennes con rizomas o tubérculos, tallos simples, hojas generalmente alternas, envainadoras y una inflorescencia en espiga. |
Las flores suelen ser hermafroditas. Tienen tres sépalos que a veces son conniventes con los pétalos laterales, adquiriendo forma de casco, también denominado galea. De los pétalos, el central o labelo está claramente diferenciado por ser mucho mayor y tener una forma distinta de los dos laterales. El labelo, suele estar colocado en la parte inferior de la flor por el giro del ovario (resupinado). Frecuentemente tiene un espolón. El polen suele estar agrupado en másulas que, a su vez, se unen para formar los polinios. El ovario es ínfero, es decir que se encuentra por debajo de la flor. El ginesteo y el androceo están soldados en una columna denominada Ginostemo.
Para determinar si nos encontramos frente a una orquídea, nos debemos fijar en la simetría de la flor, que es bilateral pero atendiendo también a todas las características anteriormente comentadas.
Las orquídeas son unas verdaderas expertas en el arte del engaño. Necesitan de los polinizadores para ser fecundadas y les engañan de forma visual, sexual u ofreciéndoles alguna sustancia nutritiva. Algunas consiguen parecerse a las hembras de algunos insectos, para atraer al macho hasta ellas y para que el engaño sea efectivo, florecen unos días antes de que la hembra aparezca. Otras emiten aromas muy parecidos a las feromonas de las hembras de los himenópteros y les conducen hasta ellas.
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