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Iglesia de San Martín de Grazanes.

La iglesia de San Martín de Grazanes, de nave rectangular y cubierta de madera a dos aguas, tiene ábside abovedado, un tanto apuntado, con arco de triunfo, también apuntado, que está adornado de sencillas columnas, que llevan capiteles-imposta, con ligera decoración vegetal estilizada (bolas y flor de lis). El ábside y las columnas aparecen pintados, con detalles (geométricos, vegetales y animales) muy posteriores, acaso de principios del siglo XIX. La iglesia fue completamente renovada entre los años 1808 y 1809. En octubre de 1808, D. Manuel de Noriega, vecino de Onao, D. Benito de Labra, en representación del Conde de la Vega del Sella y D. Ambrosio Sarro vecino de Grazanes, en nombre de D. Francisco González de Teleña, que, juntamente con el Monasterio de San Salvador de Celorio eran partícipes de los frutos decimales y del Patronato de la parroquia, concertaron el arreglo de la iglesia con el arquitecto Juan Antonio Somoano Galguera, vecino de Llanes, quien habría de entregar la obra finalizada el 29 de septiembre de 1809. En la obra fueron derribadas y remodeladas las fachadas norte, oeste y parte de la del mediodía. Se fabricó el campanario, en forma de espadaña, donde se colocaron nuevas campanas, y en lo alto del mismo, se colocó una cruz de piedra. Rehechas las paredes de la nave se asentaron, en ellas, las piezas de la cornisa antigua, se colocó el tejado y se fabricó el pórtico, al lado sur. También se reparó la sacristía. La portada, situada al lado sur, es muy interesante y bastante más moderna que el ábside y el arco de triunfo. Está formada por un arco de medio punto, dovelado, adornado de círculos, y encuadrado en un alfiz, resaltado y adornado de bolas, que parece ser del siglo XV (existe una portada similar en la iglesia de Ardisana, de Llanes). Una pieza muy interesante es la pila bautismal que se encuentra a los pies de la nave, adornada con dientes de sierra y bolas, muy parecida a la de la iglesia de Con. Algunos otros datos. En el inventario de las parroquias de la Diócesis elaborado por orden del obispo de Oviedo, D. Gutierre de Toledo (1385-86), en el Libro Becerro de Oviedo, se señala a esta parroquia, entre las pertenecientes al Arciprestazgo de Cangas de Onís, de esta manera: San Martino de Graçanes husanla apresentar padrones. Es Capellán Pedro Alfonso. Ha de manso siete dias de bues. En un inventario realizado a mediados del siglo XVIII, se describía, en su comienzo, la iglesia, así: La iglesia se llama de San Martín de Tours y tiene una capilla mayor de bóveda de media naranja y sacristía al lado del Evangelio, y el cuerpo de ella está renovado todo de tabla, barrote y vigas, que se hizo el año pasado.

Iglesia de San Pedro de Con.

Entre las iglesias donadas por Ramiro II, en el año 926, a la Catedral de Oviedo, figura, en el territorio de Cangas, la de Con, así: Territorio Kangas ecclesiam Sancti Petri de Coione cum suis adiacensis ab integro. En la relación de parroquias de la Diócesis realizada por orden del Obispo D. Gutierre de Toledo (1385-86), la parroquia de Con aparece de la siguiente forma: San Pedro de Coyón es acollaçion e instituyçion del obispo. Es capellán Gonçalo Pérez. Ha de manso veynte dias de bues. De los diezmos lieva la metad el obispo, la otra metad el capellán. Paga de procuraçion veinte y tres mrs. Riende esta capellanía mrs. La iglesia, actualmente bastante deteriorada, a pesar del relativo arreglo, hecho hace años, consta de una nave rectangular, con cubierta de madera, a dos aguas, y una cabecera cuadrada, de más elevación y más estrecha, de construcción posterior, con bóveda nervada que se apoya en ménsulas lisas. La nave conserva parte de su cornisa primitiva, y dos puertas interesantes. La situada en la parte sur, más antigua, es de medio punto, con una arquivolta e impostas, decoradas con billetes. La puerta oeste es apuntada, sin decoración y más de transición. En este mismos muro oeste, se alza el campanario con doble hueco y en el mismo muro, en su parte central, se abre una rasgada ventana saetear. En el interior de la iglesia, se conserva el arco de triunfo semicircular, con una columna en cada lado, las que se apoyan en un alto basamento. Las columnas llevan toscos capiteles, de forma triangular, adornado el del lado norte con piñas y el del sur con bolas. La bóveda de la cabecera, el arco triunfal y las columnas y capiteles se hallan decoradas con pinturas geométricas, cenefas, motivos vegetales y emblemáticos en colores ocres y amarillentos, que parecen ser del siglo XVIII. En los muros laterales de la cabecera o ábside se abren dos grandes huecos con arcos semicirculares que correspondían a dos edificaciones adosadas, hoy desaparecidas: una capilla y la sacristía. En septiembre de 1781, D. Sebastián de Posada y Soto, vecino de Onao y D. Juan de Intriago, vecino de Llano de Con, dijeron: que tienen y están de inmemorial tiempo en quieta y pacífica posesión de una Capilla, al lado del Evangelio de la iglesia parroquial de San Pedro de Con, la que por estar bastante deteriorada arreglaron en el pasado año de 1777, y en el de 1778 pusieron un retablo, colocando en él dos imágenes... y en este presente año ajustaron con Francisco Díaz Iglesias, maestro pintor y dorador, el que lo pintase y dorase y colocase un letrero, por donde constase el año en que había sido reedificada y se pusiese, en el retablo, el escudo de armas de la familia. A esta pretensión se opusieron el cura y vecinos de la parroquia, lo que originó un pleito ante el Tribunal Eclesiástico. Pieza románica, muy interesante, es la pila bautismal, con adornos de dientes.

Iglesia de Santa María de la Ó de Villaverde.

En el inventario, ya citado varias veces, de parroquias, elaborado por orden del obispo D. Gutierre de Toledo (1385-86), dentro del Arciprestazgo de Cangas de Onís, aparece así: Santa Maria de Villaverde es hermita e húsala apresentar los de Laso (creo que sean los de Caso) e non ha manso. Sírvela Pedro Ferrándiz. Ha de manso çinco dias de bues. Lieva el clérigo que la sirve lo que riende el manso. Esta iglesia ha un cáliz de plata e buenos ornamentos. La iglesia tenía en 1724 una lápida que está alta y no conforme a lo mandado por la constitución sinodal, que el visitador manda retirar. En ese mismo año, se dice que en la parroquia (en Pedro Bada) hay una ermita, titulada de Santiago, que se halla indecente... y ordena se arregle, y de no hacerlo, se da licencia para trasladar la imagen a la iglesia y aplicar a la misma lo que ha quedado de la ermita y los materiales de ella. En los años 1790 y 1792, el Sr. Conde de la Vega del Sella (D. Manuel de Estrada) como Patrono de esta iglesia la adecentó y ornamentó. En esta obra hizo la sacristía, dio de blanco la iglesia y colocó en ella las imágenes de Santiago y San Antonio. La iglesia consta de una nave rectangular con cubierta de madera vista a dos aguas, y un ábside con bóveda de medio cañón. En el ábside se abre una puerta que comunica con la sacristía construida a fines del siglo XVIII. El edificio se completa con un pórtico, que cubre la puerta principal de la iglesia, apoyándose en la pared oeste, en la que se alza un sencillo campanario de doble hueco. La puerta está formada por machones regulares que coronan un arco de medio punto, apoyado sobre una imposta de doble moldura, la superior lisa y la inferior ajedrezada, que sigue por el muro. Las dovelas sencillas, que forman el arco de la puerta, son coronadas por una arquivolta, así mismo de doble moldura, decorada con los mismos motivos. La cornisa de la nave, como la del ábside, formada por piezas decoradas con una doble moldura, está sostenida por canecillos con escasos y sencillos motivos ornamentales. El arco de triunfo, que separa la nave del ábside, es semicircular, apoyado en dos pares de columnas, adosadas, que llevan impostas y capiteles muy decorados, con fustes monolíticos lisos y basas, también decoradas, sobre plintos cuadrados.

Los capiteles, todos con ábacos prismáticos, están adornados con motivos vegetales, excepto el primero de la izquierda, en el que aparece un ave de rapiña, devorando una rana o sapo, al que sostiene con una de sus garras, mientras apoya la otra en el collarino liso. Una flor resaltada adorna la parte superior. El ave de rapiña tiene muy bien trabajado su plumaje. El capitel siguiente, del mismo lado, tiene collarino adornado a base de círculos enlazados por doble trenza, y está formado por hojas penninervias que arrancan del collarino; dobles espigas de equiseto (cola de caballo) y piñas, entre las cuales se sitúa una bola con dibujos ondulados, y sobre ella, especie de pico curvo saliente. Los capiteles del lado derecho repiten el mismo motivo decorativo, formado por dos filas de hojas lisas y cóncavas, con un nervio central, que coinciden una sobre otra en el primero de los capiteles (de 8 hojas cada fila), pero no en el segundo, por tener tres hojas en la fila inferior y cuatro en la superior. Las basas tienen expresiva decoración con variados motivos. Una imposta lisa recorre los muros interiores del ábside. Estos muros conservan una decoración pictórica bastante deteriorada, en la que aparecen, en el muro frontal, varias figuras: a la izquierda, escena del Calvario con Crucificado y con fondo de edificio urbano (¿Templo con cúpula?) y a la derecha, caballo y caballero enarbolando una espada (¿Santiago Apóstol?). Junto a esta figura, en el centro, otra, de un hombre que sube a un árbol. Se complementan los dibujos de los muros con cenefas de motivos vegetales y geométricos que se repiten en la bóveda, al contactar con la imposta, y en el muro central. Entre otras escenas, aparecen la Coronación de Cristo y una Crucifixión en Cruz aspada, (¿San Andrés, San Sebastián?) y un gran sol y un Triángulo encerrado en un círculo. Estas pinturas, probablemente del siglo XVIII, coinciden en el estilo y temas con las de varias iglesias y capillas de la zona: Santu Medero de Isongo y Santa Eugenia de Sobrecueva.

Santa María de la Ó de Villaverde


Capitel.

Iglesia de Santa Eulalia de Abamia.

Figura en el inventario de las parroquias hecho por orden del obispo de Oviedo, D. Gutierre de Toledo (1385-86), así: Santa Olalla de Vamia es de presentar e instituyr del obispo. Es capellán Iohan Alfonso y beneficiado Alfonso Díaz. Ha de manso quatro dias de bues. De los diezmos lleva la metad el obispo e la otra metad el capellán e el benefiçiado de por medio. Pagan una procuración. Riende la capellanía mrs. y el beneficio. Abamia se encuentra tradicionalmente unida a Pelayo y Covadonga. La tradición atribuye, con poco fundamento, su fundación al Rey D. Pelayo, y se asegura que éste y su mujer estuvieron enterrados en esta iglesia hasta que, en tiempos de Alfonso X el Sabio, sus restos fueron trasladados a Covadonga. Incluso algunos consideran esta iglesia anterior a la invasión árabe. La iglesia fue reformada en el siglo X, y en los siglos XV, XVII y XIX, nuevas obras la transformaron completamente. Actualmente, por ello, nos muestra en su fábrica, diversos estilos. Consta de una sola nave, con bóveda de cañón con dos arcos fajones apuntados, que la dividen en tres tramos, y una cabecera cuadrada, más alta, cubierta con bóveda de crucería. Tiene canecillos en su cornisa, algunos con cabezas humanas y animales. Al fondo de la cabecera, reforzada por dos robustos contrafuertes, se abre una ventanita de dos huecos con pilastra central que lleva en su parte superior una flor de seis pétalos, tallados, y tres cuadraditos, en su flanco. Una espadaña, con dos huecos, se sitúa en el muro oeste, y en su base se abre una portada, posiblemente del siglo XV, con arco apuntado, y sencilla moldura con adorno de ocho bolas y un rostro humano en la clave.

La portada del lado sur, de tres arcos ligeramente apuntados, sobrepuesta y rehundida en el espesor del muro, con cortas columnas, con capitel único corrido que se adorna con hojas, piñas y figuras humanas. La arquivolta superior tiene también decoración tosca de caprichosas figuras. En los capiteles del lado derecho se ve una mujer y un sayón o diablo tirando de su cabellera; y en el del lado izquierdo, una figura humana, entre dos hojas de parra.

En la arquivolta, entre otras figuras, se hallan un hombre tostando en una gran caldera; el diablo bajando la cabeza, arrastrando tras de sí, a un hombre atado de cadenas por el cuello y las manos; siete féretros con la tapa abierta y un dragón. Dos animales ocupan el centro de la portada. En el interior existen dos sepulcros con nichos incrustados en las paredes laterales y rodeados por una especie de arcosolios. Se señala como sepulcro de D. Pelayo el del lado sur, que lleva en relieve en su tapa de piedra sin inscripción alguna, una gran espada. El sepulcro se encuentra hoy roto. El del lateral norte es, sin duda, más moderno, no anterior al siglo XVIII, y lleva la siguiente inscripción: HEIC IACET Rª GAUDIOSA UX OR Rs. PELAGII La Capilla mayor aparece cubierta con bóveda de crucería y en los capiteles del arco de triunfo lleva ramos y hojas. En los paramentos de esta Capilla se aprecian viejas pinturas, posiblemente del siglo XIV. En los zócalos aparecen cuadros con vegetales estilizados, y en la parte superior, hechos de la vida de Cristo, encuadrados con cenefas. En una de ellas se percibe, claramente, a Jesús rodeado de sus apóstoles, con un letrero en la parte inferior que dice: EL LABATORIO. Las pinturas son en rojo y negro. En el año 1905 dejó de ser utilizada como lugar de culto. Por Decreto de 15 de marzo de 1962 fue declarada Monumento de interés histórico-artístico. Posteriormente fue techada y en ella se realizaron obras de limpieza y conservación. A los pies de la misma, se halla, hoy, el sepulcro de los restos de Frassinelli, trasladados del viejo cementerio.

Santa Eulalia de Abamia.


Portada oeste. Fotografía: Elena Gutiérrez.

Santa Eulalia de Abamia

Detalle de la portada sur.

Iglesia de San Pedro de Villanueva.

Se atribuye la fundación del Monasterio de Villanueva a Alfonso I. En el Libro Becerro de la Catedral de Oviedo (1385) se dice lo siguiente: La Abadía de S. Pedro de Villanueva de Cangas de la orden de San Benito de monjes negros. Es pleno jure subjeto al obispo. En el inventario de parroquias realizado en 1385, se cita la parroquia de Villanueva como del Monasterio: Santa Maria de Villanueva es parrocha del Monasterio e presenta el abad. Los monjes ocuparon el Monasterio hasta 1835, en que lo abandonaron al ser sus bienes desamortizados. Sin embargo, y gracias a los esfuerzos de Antonio Cortés Llanos, el Monasterio y la Iglesia fueron exceptuados de la venta. Lo más interesante del conjunto monumental es, sin duda, la iglesia, que conserva las más bellas muestras del románico, aunque haya sufrido reformas fundamentales. La iglesia debió de ser de triple nave, pero en el siglo XVII fue reducida a una y la construcción de la pesada torre, en ese mismo siglo, causó notables destrozos en la bella portada. La nave actual se halla dividida en tres tramos por arcos fajones, y su bóveda está policromada, con pinturas del siglo XVIII (geométricas, grecas, símbolos...) La cabecera de la iglesia está formada por un triple ábside semicircular, más alto el central, con bóvedas de cañón en sus tramos rectangulares y cuarto de esfera en los semicirculares. La saetera del ábside central está ricamente decorada en su interior con bello arco que apoya en dos columnitas con capiteles de hojas con bolas, el de la izquierda, y con dos aves pareadas, el de la derecha. Por el exterior el ventanal lleva, en su decoración apoyada sobre una imposta de sierra, un lucido arco con arquivolta formada por cuatrifolios. De los dos ventanales que enmarcan el ventanal, uno presenta dos cuadrúpedos con cabeza común y, el otro, pequeñas hojas. Desde el suelo lleva el ábside dos columnas con capiteles de aves estilizadas. La cornisa, de moldura ajedrezada, en el tramo semicircular lleva, además de los capiteles citados, rica decoración de canecillos de bolas, rollos, fauna y figuras humanas. Los espacios entre canecillos están asimismo decorados con florones y escenas. En los ábsides menores, la cornisa se compone de moldura lisa, apoyada en canecillos, y llevando dos capiteles, en cada ábside, que corresponden a columnas desaparecidas. En el interior, en el muro toral, se sitúan los tres arcos de paso a las capillas de los ábsides, más amplio el central, y que llevan, cada uno, dos columnas adosadas a las pilastras que los forman. Los seis capiteles que coronan las columnas, de izquierda a derecha se describen así: 1º. Formado por dos parejas de aves con cabezas comunes, de dos en dos. 2º. Lleva dos cabezas de monstruos de cuya boca salen sierpes. 3º. Formado por dos hombres que sujetan, con una barra, unos toros. 4º. Tres feos animales dominados por un ángel. 5º. Dos hombres, uno con una porra y otro con una barra, sujetan leones. 6º. Otros hombres armados sujetan a dos pájaros monstruosos. Las tres capillas están comunicadas entre sí, por arcos de medio punto. Cada arco se adorna de pequeñas columnas. Los capiteles del lado de la Epístola representan, el del lado izquierdo, un dragón que lucha con un hombre, que lleva espada, y en el de la derecha, otro personaje ataca a un jabalí. Los capiteles del lado del Evangelio, llevan una cabeza de hombre con bigote y barba trenzados, el de la izquierda y un mono, agachado, comiendo uvas, el de la derecha. La portada, que comunica la iglesia con el exterior, es uno de los más hermosos ejemplares del románico asturiano. Está formada por cuatro arquivoltas de medio punto decoradas las tres superiores con flores cuatrifolias y la inferior con molduras aboceladas lisas. Al ser mutilada en los ángulos por la torre cuadrada, levantada a fines del siglo XVII, se suprimió una de sus columnas, aunque conservándose el capitel en el lado izquierdo. Tiene, pues, tres columnas de cada lado con hermosos capiteles de extraordinaria calidad. Representan las siguientes escenas: 1º. Un bajorrelieve, que, habiéndose tapiado con la torre, fue descubierto por Parcerisa en 1855, representa, en su frente, una escena cortesana de despedida entre un caballero y una dama, teniendo en la izquierda la fachada de un castillo, y en la otra cara la escena de un caballero atacando con su espada a un oso. Rematan estas escenas las volutas del capitel. El segundo capitel tiene de frente un castillo al pie del cual una dama permanece en actitud de espera y, en la otra cara, un hombre sobre un caballo llevando un halcón. En el tercer capitel varias figuras rodean a un gran dragón, a una parte, y a la otra cara un ángel clava una lanza al dragón usando ambas manos. La esquina del capitel lleva representada una cabeza humana. El cuarto capitel tiene tanto en una cara como en la otra parejas de ¿águilas? Al lado derecho se conservan solamente tres capiteles que carecen de escenas humanas o de animales. Su temática se fija en caprichosas y estilizadas representaciones florales. Existió otra portada, de paso del claustro a la iglesia, hoy tapiada desde ésta. Sólo conserva dos capiteles, uno por cada lado, de los cuatro que tuvo. Dicha portada parece ser posterior a la que hemos descrito. A los pies de la iglesia hay un pequeño recinto, llamado Capilla de San Miguel. La entrada desde la iglesia es de arco de medio punto, ligeramente peraltado, con capiteles-imposta, con molduras de sabor prerrománico. Una de las piezas más interesantes que hubo en el Monasterio, es la pila bautismal, que hoy se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional. Adornada con doble franja decorada con tallo ondulado, del que salen hojas. Lleva en una franja central, la siguiente inscripción: JOHANNES ET MARIA FECERUNT HOC OPUS: IN ERA MILA: CLII Las partes del Monasterio que fueron reconstruidas en los siglos XVII y XVIII, son de menor interés.

Otros restos románicos.

Iglesia de Cangas de Onís.

Debió de ser una pequeña iglesia, de traza románica, modificada en dos etapas. En la primera etapa, se modificó su cabecera según se refleja en la lápida situada en la pared norte de la actual cabecera, ya gótica, que nos señala la fecha 1522, en que Gonzalo Fernández de Caso y Mayor de Nava, la hicieron y en la que se consideran presentadores y usufructuarios, con Villanueva y Covadonga, de los beneficios de diezmos y primicias. La actual cabecera, de bóveda en arista y clave, lleva en la pared sur el escudo de los Caso. La nave de la iglesia conservó, hasta fines del siglo XVIII, su nave románica con cubierta de madera a dos aguas, con portada al lado oeste, torre-espadaña y pórtico, más moderno, a sus lados sur y oeste. Esta nave fue derribada para construir la nave actual y la torre, en los años 1780, edificar obra nueva en los años 90 e inaugurar la nueva iglesia en 1804. ¿Adónde fueron a parar estos restos de la vieja puerta y demás obra? La iglesia conservaba en su cabecera sepulcros románicos, de los que alguna lauda se conserva en sus inmediaciones. Creemos que las dovelas halladas, como relleno, en las obras realizadas en el Puente Viejo, en los años 40 de este siglo, proceden de este derribo, así como los pequeños capiteles. Con las dovelas se ha podido formar un arco que hoy se encuentra adornando los jardines próximos al puente. En una de las bases de un arco del mismo se hallan incrustados los
capiteles.

Iglesia de San Vicente de Triongo.

En el Museo Diocesano de Oviedo, se muestra un hermoso Calvario, imágenes del Crucificado, la Virgen y San Juan, piezas interesantes de imaginería románica, como procedentes de Triongo. La iglesia de Triongo fue destruida en 1936.

Capilla de Teleña.

La Capilla de los Remedios, presenta, en un hermoso retablo barroco, una imagen de la Virgen, conocida como La Santina, románica gotizante.

Resumen.

- Iglesias de nave única, con cabecera cuadrada, excepto Villanueva, que debió de ser de triple nave, y que hoy conserva el triple ábside.

- Cubierta de madera y teja árabe en su nave, excepto Villanueva y Abamia.

- Cabecera con bóveda de cañón en Grazanes y Villaverde, y cabecera con bóvedas de arista en Con y Abamia. Villanueva en sus ábsides lleva bóveda de cañón en la línea recta y de cuarto de naranja en el final.


Celso Diego Somoano, Cronista Oficial de Cangas de Onís.

Excursión organizada por la Casa de Cultura de Cangas de Onís el 28 de mayo de 1998.