Partimos del pueblo de Següencu (altitud 550metros), en dirección a las majadas de La Vara y Los Payares. El camino es ancho, de concentración parcelaria, y está jalonado por unos letreros de madera que indican los nombres de cada majada. En un cruce de caminos que encontramos poco antes de llegar a Los Payares, nos desviamos a la izquierda y ascenderemos hacia la vega de Xeriz, en la que hay un bebedero con su fuente, y donde podremos coger agua. Continuamos por el camino pasando por Pozobal. Ahora el camino se hace más angosto, es una cueñe para carros que nos conduce a la vega de Iñajuentes, precioso lugar, con sus cabañas sombreadas por los fresnos que las rodean. Aquí cuida el ganado Manuel Suero Labra, de Narciandi.
Al rebasar las cabañas, nos salimos del camino tomando el sendero que se inicia por encima de dos cabañas algo empozadas, situadas a nuestra derecha; este camino nos lleva al prau de Los Agudos, donde tienen cabaña y pastoreaban Ramón el de Tano, su madre Delfa y Isidro de Celoriu, y a Jucárabu. Dejamos atrás esta sombría y húmeda vega siguiendo el sendero que bordea una finca cerrada con muro de piedra y que se introduce en una sierra un tanto tortuosa. En nuestro recorrido pasaremos al pié de una haya centenaria, desde donde se puede ver la Hoya de San Vicente (donde hubo antiguamente un pueblo, con una capilla dedicada a dicho santo), y el pueblo de Vis. Seguimos caminando y entramos en una canal, El Valluengu, al final de la cual se encuentran los Porros (900 metros). Allí podremos disfrutar de un impresionante mirador sobre el río Dobra: se contempla gran parte de su cañón y se adivina la confluencia de los ríos Dobra y Junjumia en la Mecedura, tambien llamada “Entrelosríos”, de la que parece emerger La Peña Santa, majestuosa, como una gran muralla perforando las nubes. Al otro lado del río se encuentra la sierra de Amieva.
Seguimos nuestra andadura hacia la izquierda, entrando a la vegona de los Pegollos (¡atentos, es fácil ver rebecos por estos parajes!), la cruzamos y seguimos un sendero que va descendiendo hacia una cabaña rodeada de muro de piedra: estamos en Vizcalluenga. Si nos fijamos, antes de descender, al otro lado de Vizcayuenga, veremos Peñas Negras, al pie de las cuales está el Paré del Pisón, donde cuidaban las cabras en su juventud Toño García Sotelo y sus hermanos, de Tornín. A la izquierda de Peñas Negras, asoma la vega de Gusñuevu. Las cabañas de Vizcayuenga nos recuerdan los tiempos en que más de una familia habitaba allí. Por ahí pastoreaban José María Narciandi “El Maríu” y Alicia.
Descendemos en dirección Este a la vega de Narves No hay pérdida, porque el nombre de la vega está grabado en un bebedero cercano a la fuente en que nace el río que se sume a los pocos metros. Esta fuente fue hecha por José Manuel de Llerices y a esta vega trae el ganado Manolo (Serruchu). Las vegas y majadas de los Picos nos hablan continuamente de la íntima relación entre este paisaje y el hombre que lo habitó hasta ayer mismo. Pasamos por delante de las cabañas de Narves hacia el final de la vega y aquí cortamos en dirección Este a la sierra de los Torneros, tomando como referencia un arbusto seco que se encuentra a mitad de la sierra, en su parte Norte. Cogemos un sendero en la roca que nos conduce al Collau Cebeu (agua), llamado así por los acebos que lo rodean. Seguimos por el sendero de nuestra izquierda, que corta la falda de la sierra de la Raiz y que nos lleva a la majada del Pedrayu, donde pastoreaba Alfonso Piney Pubillones, de Corao, antiguo guarda del parque, junto a sus hijos Eduardo y Alfonso. Se divisa desde este lugar todo el valle de Tresllué, al fondo del cual esta el porru del mismo nombre. En su base nace el ríu Las Mestas, que tras atravesar el valle por La Quintana, las Mestas y Orando, desaparece en la cueva de Orandi y reaparecer en la cueva de Covadonga en forma de cascada. En estas vegas rodeadas por el monte de Retortoriu y la sierra de la Raiz, cuidan el ganado Antonín Rivera Nieda (El Herreru, de Tarañu), Ramón y Manolo Suárez García, de Cabielles, Miguel de Labra y los de Pereira. En otro tiempo estuvieron también los Llerandi y Miguel Nozal en Les Llaceríes, Bastañar y Orandi y Antón de los Porrones de Seguencu entre otros.
Cruzamos el puente de Las Mestas y seguimos por la margen del río para desembocar, una vez cruzada una pasera, en la vega de Orandi. Continuamos hasta el final de la vega, donde podremos ver la cueva y el sumidoriu del río Las Mestas (o río Deva). Al pie de la cueva se inicia un camino que nos lleva en dirección a la Matona, por la que descenderemos a Covadonga, donde finaliza nuestra excursión.
Duración de la ruta: en plan tranquilo, disfrutando del paisaje y parando a comer, de 6 a 7 horas. Desnivel de subida: 400 metros. Desnivel de bajada: 700 metros. Dificultad: hay que tener especial cuidado en no perder el sendero, en los tramos situados entre Jucárabu y el Valluengu, y en el tramo entre Narves, Collau Cebeu y El Pedrayu. Fuentes: en Xeriz, Ñajuentes, La Vegona los Pegoyos, Narves, Collau Cebeu, El Pedrayu y Las Mestas. |
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