No quiero empezar sólo con unos relevantes epígrafes relativos al “celtismo”, y en el caso de Pareda Saiz con un escéptico epígrafe, sino conceptualizando nuestras observaciones en planteamientos fundamentales en el terreno figurativo de la vida cultural; una vida que por todas partes y repetidas veces en el mundo humano trata de revitalizarse para orientarse mejor en el espacio y en el tiempo. Quiero empezar, pues, en el espacio cualitativo de la vida, evocando unos incidentes reveladores surgidos en el campo: una Noche Celta celebrada en el oriente de Asturias en agosto de 1984. Quisiera ligar por vinculación de tiempos esta experiencia de campo con otra más reciente, conectada con la primera pero, en cuanto al trabajo de campo antropológico, experimentada indirectamente a través de la narración de amigos y los reportajes de la prensa: el Festival Intercéltico que se celebra anualmente (desde 1970) en Lorient, en Bretaña (Francia) y sobre todo “la premiere Nuit Magique” celebrada en honor de Asturias y realizada por los grupos de celtistas asturianos presentes allí el 10 de agosto de 1998. Las referencias periodísticas salieron en Oeust-France y Le Monde, así como en la prensa asturiana (La Nueva España, La Voz de Asturias, El Comercio). Estas celebraciones no solamente tienen vivas consecuencias para los asturianos participantes sino que también suscitan en el antropólogo importantes cuestiones sobre la naturaleza de la cultura y su inevitable y recurrente revitalización; es decir, suscitan, en particular, cuestiones sobre la dinámica y vitalidad de las categorías culturales y su impacto sobre lo cualitativo en las relaciones humanas... relaciones en el espacio y en el tiempo. No cabe la menor duda que los celtas son una categoría social y política de mucha vigencia en la Europa actual, y una categoría de amplia identificación y participación, no solamente para los asturianos. |