La restauración de la iglesia de Santa Eulalia de Abamia, en Corao, ha levantado una notable controversia. Y aunque los ánimos están más calmados, aún colea. Que estos asuntos pueden prolongarse mucho tiempo lo demuestra una sentencia reciente del Tribunal Supremo sobre la restauración del teatro romano de Sagunto, en Valencia. Después de 17 años de litigio, el Supremo ha decidido que la restauración diseñada por Manuel Portaceli y Giorgio Grassi debe ser revisada, y el teatro ha de recuperar su antiguo aspecto ruinoso. El debate es similar al que se vive en torno a Abamia.
El Tribunal Supremo ha cerrado el conflicto planteado por la restauración del teatro romano de Sagunto. La obra tendrá que ser derribada en el plazo de 18 meses. Abamia queda lejos, muy lejos, de Sagunto, pero la sombra de lo ocurrido en el pueblo valenciano llega hasta la iglesia de Corao. También aquí hay un restauración que ha provocado numerosas protestas, principalmente por los estucados de los contrafuertes.
No es la primera vez que el eco de Sagunto se oye en Abamia. Uno de los protagonistas más críticos con la restauración de la iglesia románica de Abamia, el abogado Juan Casero, comparó ambas obras en uno de sus artículos. En el mismo texto auguraba un mal desenlace para los trabajos de Abamia. Lamentaba que estuviesen enfocados con "criterios historicistas".
Esta semana el Tribunal Supremo hacía pública la sentencia que pone fin a 17 años de un polémico litigio para valorar la legalidad de la restauración ejecutada en el teatro de Sagunto. La máxima autoridad judicial ha decidido finalmente que la polémica restauración del teatro romano de Sagunto se deberá derribar en el plazo de 18 meses.
Con su fallo, el Supremo ha desestimado el recurso interpuesto por el Ayuntamiento valenciano. La sentencia obliga a que se retire la restauración ejecutada. No será un derribo total, pero sí muy importante. Para el caso, el trabajo de Portaceli y Grassi quedará anulado.
La decisión del Supremo implicará que se levanten las placas de mármol que se superponen a la anterior piedra de las gradas, y se demolerá el muro de cierre de la escena, es decir, desaparecerá el escenario reconstruido y el teatro recuperará su aspecto ruinoso, anterior a la restauración.
La sentencia del Supremo ha provocado varias reacciones. Entre otras, la de Carmen Alborch, ex ministra de Cultura y ahora portavoz del Grupo Socialista en el Ayuntamiento de Valencia. Pese al fallo, Alborch defendió la obra.
La decisión adoptada por el Tribunal Supremo concuerda con algunos de los planteamientos defendidos por Casero en sus críticas a la restauración de la iglesia de Abamia. El abogado entiende que las obras hechas en el templo pueden llegar a ser consideradas ilegales, puesto que se fundamentan en la reconstrucción estética del edificio tal y como estuvo concebido en su origen, y este tipo de prácticas está prohibido en Asturias.
En sus escritos Casero también ha sido muy crítico con los criterios defendidos por Jesús Puras, uno de los encargados de la restauración de Abamia. "Puras", sostiene el abogado, "no es arquitecto ni historiador, y sus declaraciones son una crítica a la restauración de Santa María del Naranco, la catedral de Oviedo y la tradición histórica de Asturias".
Las quejas de la asociación Amigos de Abamia han hecho que el Gobierno asturiano se plantee la posibilidad de revisar la restauración hecha. La Dirección General de Patrimonio ya ha dado orden de que se retire el estucado de los contrafuertes.
Una comisión científica, que se reunirá próximamente, decidirá cómo se resuelve el asunto de la restauración de Abamia. El director general de Patrimonio, Adolfo Rodríguez Asensio, ya ha anunciado su disposición a tomar en cuenta la opinión de los vecinos y de la asociación Amigos de Abamia.
Artículo de Bárbara Morán, en la edición del Oriente, de La Nueva España, del día 5 de diciembre de 2008. |