Muchos son los asturianos que han descubierto la existencia de Santa Eulalia de Abamia con ocasión de su deficiente restauración. Alejada geográficamente de los círculos de poder, sean políticos o intelectuales, sólo los estudiosos han prestado atención, siquiera brevemente, al lugar de Abamia y al vetusto templo que acogió, en distinta y más antigua fábrica, los restos del primer rey de Asturias, Don Pelayo.
Las excavaciones arqueológicas realizadas con motivo de las obras de restauración, han confirmado la antigüedad del lugar y su vinculación al mundo romano. La necropolis cristiana del siglo IX sitúa, de modo indubitable, a Abamia en la época altomedieval asturiana y permite conjeturar la existencia de un templo cristiano en los siglos anteriores, momento que la tradición asocia con el enterramiento de Don Pelayo y su mujer Doña Gaudiosa en Abamia, tradición que el Obispo Pelayo recoge por escrito en el siglo XII.
En esta sección, iremos incorporando la abundante bibliografía existente sobre Santa Eulalia de Abamia. |