El Parque Nacional de la Montaña de Covadonga, primer Parque Nacional español, declarado por Ley de 22 de julio de 1918, ha cumplido 90 años, que son los mismos que cumple la apasionante aventura de la conservación de la Naturaleza en España (debiendo mencionarse, no obstante, como precedente de dicho proceso conservacionista, el de la creación y defensa a ultranza, frente a la rapiña de la Desamortización, de los Montes de Utilidad Pública en el último tercio del siglo XIX, muchos de los cuales, adecuadamente conservados así, han merecido integrarse hoy en día en los numerosísimos espacios naturales protegidos declarados en nuestro país). Su singular historia de conservación ilusionada para el conjunto de la sociedad, de desencuentros, a veces, con los intereses de quienes usaban (y usan) tradicionalmente su espectacular territorio de montaña, y de necesarios acuerdos y encuentros en base a conciliar protección y usos tradicionales compatibles, es la historia de unos pueblos y una gente que forman nuestro acervo cultural.
Pastores y montañeros, guardas y aventureros, turistas (pocos al principio, hoy millares cada día, que suponen el sustento de muchas familias en el entorno del actual Parque Nacional de los Picos de Europa, pero que hay que lograr que disfruten de este singular espacio de conservación con seguridad, sin afectar negativamente -o al menos, sin que tenga una repercusión irreversible- a la conservación de los recursos naturales y a los usos tradicionales sostenibles desarrollados por sus habitantes), investigadores, espeleólogos, senderistas... Ciudadanos, en fin, que recorren este territorio en base a sus singulares valores naturales, su valor de conservación y el modelado que del mismo han hecho los usos tradicionales, son los destinatarios de la presente Exposición Fotográfica que recoge, en poco más de cuarenta imágenes, el devenir del tiempo en estos noventa años, básicamente en el territorio del antiguo Parque Nacional de la Montaña de Covadonga, aunque alguna imagen se refiera a su entorno inmediato. Con ello, se quiere rendir homenaje a quienes nos han legado este patrimonio natural, cultural y etnográfico de inconmensurable valor.
En la preparación de esta exposición hay que mencionar, necesariamente, a la Asociación Cultural Abamia (de Corao, en Cangas de Onís), que ha proporcionado un buen número de las fotografías que la integran (y, muy especialmente, han que citar a Tadeo, que ha realizado el importante trabajo de seleccionarlas y de obtener imágenes actuales, comparativas, de varios de los paisajes que cuentan con foto histórica), al Ayuntamiento de Posada de Valdeón, que ha cedido para la ocasión algunas de las excepcionales fotos que componen su archivo fotográfico, en permanente incremento dentro de una labor de recopilación cultural e histórica encomiable, destacando las relativas a la utilización del "Chorco de los lobos" en alguna de las últimas ocasiones en las que el valle entero salió, de acuerdo a sus ancestrales Ordenanzas (que, por cierto, cumplirán 400 años en el 2010), para luchar contra el, entonces, enemigo de su tradicional actividad ganadera. Y, por supuesto, al Técnico del Parque Nacional de los Picos de Europa, Fco. de Borja Palacios Alberti, por su labor de recopilación de muchas de las fotos que se refieren a la Guardería del antiguo Parque Nacional, en contacto permanente con las familias de quienes, casi siempre pastores en sus inicios, pasaron a desempeñar tan importante papel en la conservación de este espacio. Si esta exposición contara con un Comisario, él sería, desde luego, Borja.
El Ayuntamiento de Onís ha tenido la deferencia de ceder su excepcional Centro Municipal Polivalente "Hermanos Álvarez Marcos" para acoger esta muestra, lo cual hay que agradecer efusivamente, máxime al hacerlo coincidiendo con la celebración de su tradicional Feria y Concurso del Queso de Gamonéu.
Espero que esta Exposición, que nace con el carácter de itinerante y a iniciativa del Patronato del Parque Nacional de los Picos de Europa en conmemoración del 90º Aniversario de la declaración de nuestro primer Parque Nacional, traslade adecuadamente a sus visitantes lo de épico que tiene el trabajar y vivir en estas montañas, y el conservarlas para las generaciones futuras.
Benia de Onís, octubre de 2009 |